lunes, 26 de febrero de 2007

Acerca de lo mismo

Era un día horrible, de esos en que uno no quiere salirse de la cama. El Señor Presidente de los Estados Unidos despertó esa mañana y se dispuso a desayunar y leer algunos documentos de suma importancia que usualmente solía dejarle su vocero sobre la mesa del living. Por lo general no recibía demasiadas cartas, pero ese día había junto a su tasa de café un sobre de color verde que lo hizo sentir realmente ansioso. Antes de abrirlo llamo a su asistente para confirmar su procedencia. Sentía que algo raro ocurría con esa carta. Pero nadie supo decirle de donde es que había salido esa correspondencia, pues un sobre verde no puede pasar así como así y que nadie lo haya registrado previamente.
Nadie puso las manos sobre ese sobre hasta que llegaron los investigadores, quienes comprobaron cuidadosamente que esa carta no contenía nada que pudiera atentar contra la vida de presidente.
El mensaje estaba escrito sobre un papel que no parecía papel, con una tinta que no parecía tinta y en un idioma de signos que nadie conocía, pero llamaba sin dudas la atención de todos los presentes, tanto que se decidió comenzar una investigación para conocer los motivos de esa carta.
El departamento de investigación asigno un investigador especialmente para que se encargue de ese caso. Su nombre era Señor Alvarez y generalmente le encargaban tareas poco interesantes como en este caso.
Tres meses pasaron y nadie había podido descifrar cual era el significado de ese mensaje, ni quién lo había enviado. La duda incomodaba cada vez mas al presidente y a sus allegados. Lo cierto era que la carta generaba cierta ansiedad a todo aquel que la tuviera en sus manos. Lo estudiosos simplemente estaban hipnotizados por el misterio.
Por ese entonces el Señor Alvarez era más importante que el ministro de economía dentro de la casa blanca. Todos estaban desesperados por tener noticias de él y de la bendita carta.
Es un código! Gritó la señorita Santamaría, una investigadora caligráfica de nacionalidad italiana.
‘Según mis estudios el mensaje esta expresado en español. Si asignamos una letra a cada símbolo sabremos lo que dice . He descubierto que las 2 primeras palabras podrían ser ‘me comunico’.
Nada equivocada estaba la señorita Santamaría. EL misterio estaba a punto de resolverse.
Después de 4 meses de investigación, sólo quedaban unas horas para que la lectura completa del escrito se concrete. Mucha gente importante, incluyendo al Presidente y al Señor Alvarez, esperaban en la sala de visitas de la casa blanca que el trabajo de los investigadores llegue a su fin. En ningún momento nadie se planteaba que quizás el mensaje podría ser poco relevante, o simplemente una broma. Ese papel, esa tinta, sin duda existía algo revelador en todo ello.
Por fin salió la señorita Santamaría de ese cuarto para proceder a la lectura. La sala quedó en completo silencio.

La carta decía lo siguiente:

Me comunico con ustedes, humanos, luego de 2007 años de no tener ningún tipo de contacto con la tierra para informarles las nuevas medidas que he tomado desde el cielo y que afectarán considerablemente sus vidas.
Hasta ahora la entrada al paraíso tenía como único requisito el arrepentimiento de todos los pecados cometidos en vida. Así de simple fue hasta ahora entrar al cielo. Demasiado simple diría yo. Linyeras, desocupados y vagos, todos podían acceder a mi reino invocando tan solo dos palabras: estoy arrepentido.
Pero a partir de ahora las cosas cambian. Desde el primero de enero del año 1990 será requisito indispensable para acceder al reino de dios contar con la suma de U$S 100.000 (cien mil dólares) en cuenta bancaria o en efectivo.
Todos aquellos que no alcancen a esta suma de dinero tendrán que pasar la eternidad vagando por algún lugar del universo, que por cierto les comento que no es nada placentero.
Algunos podrán decir que esto es injusto, pues yo digo que lo lamento.
Los fondos recaudados serán utilizados para financiar los proyectos del Cielo, que por cierto, no se concretan mágicamente si es que eso pensaban.
Para el momento en el cual descifren esta carta muchas almas habrán sido rechazadas, pero les recomiendo que en cuanto lo hagan, informen a la sociedad de las nuevas condiciones impuestas desde el cielo para alcanzar la felicidad eterna y vivir junto a su dios, padre, protector, que perdona y libra a todos del mal, por un precio más que razonable.

Atte. dios

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