Tanto dinero había recaudado el Señor Alvarez, que ahora no le alcanzaban los meses de vida que le quedaban para gastarlo.
Y no es que le vinieron de arriba. Trabajó duro toda su vida para conseguirlo. Sacrificó fines de semana e incluso feriados para no perder un centavo de ganancia. 'El tiempo es dinero' dijo una vez su padre. Y no se equivocaba, cada segundo que estamos quietos podríamos estar ganando un peso.
Bueno, pero volviendo a la verdadera problemática de este relato, ¿que haría el Señor Alvarez con tanto dinero y tan poco tiempo?. Seguramente lo primero que se aparece en sus simplonas cabezas es la posibilidad de que ese dinero se convierta en una herencia, claro. ¿Acaso no nos hace feliz la idea de brindar un futuro más saludable para nuestros seres queridos? Pero en esta última palabra yace la respuesta a la pregunta. Ser querido y querer es un trabajo mas que costoso. Ser querido y querer lleva tiempo, mucho tiempo, y para ello el Señor Alvarez debería haber sacrificado tanto dinero. ¿Quién dijo que el afecto, el cariño y el amor no tienen precio? Nuestro personaje no tendría ni un cuarto de su fortuna si hubiese dedicado su tiempo a ese tipo de prácticas.
Entonces ¿que es lo que empiezan a pensar de inmediato ?. Esta claro que la segunda salida mas coherente es hacer una donación, ayudar a alguien que realmente necesite el dinero. En este caso la respuesta no es tan clara. Es un tanto mas personal. ¿Cómo explicarles lo que pasa por la cabeza de este hombre? El piensa que sería bueno ayudar a otras personas, siempre y cuando uno siga con vida. ¿Que sentido tiene ayudar a este mundo si total uno va a dejar de existir?. Y aparece el típico pensamiento narcisista: ¿Y si todo esto es una creación mía?¿Si en realidad cuando muero todo se acaba, deja de existir?. Está claro que el Señor Alvarez no piensa con maldad, sino que quiere hacer realmente lo correcto. ¿De que serviría ayudar a alguien y no poder ver la felicidad en su rostro? Entiendo que este punto es discutible y no tan firme como el primero, pero creo que pueden comprender a donde quiere llegar este desesperado señor con esta idea. En este momento piensa fuertemente lo lindo que hubiese sido tener el tiempo para ayudar a los pobres en vida.
Es momento de una decisión. Los días son contados.
El Señor Alvarez hizo algo que nadie esperaba: gastó toda su fortuna de una sola vez. El Señor Alvarez compró tiempo. Mucho tiempo. Y como dijo su padre alguna vez ‘el tiempo es dinero’. Entonces respiró hondo y se sintió frustrado por todo el tiempo que había perdido pensando que hacer con su fortuna en los últimos momentos de su vida.
Enseguida se recuperó, agarró su maletín y partió hacia la oficina.
martes, 27 de febrero de 2007
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