martes, 27 de febrero de 2007

El dinero es tiempo

Tanto dinero había recaudado el Señor Alvarez, que ahora no le alcanzaban los meses de vida que le quedaban para gastarlo.

Y no es que le vinieron de arriba. Trabajó duro toda su vida para conseguirlo. Sacrificó fines de semana e incluso feriados para no perder un centavo de ganancia. 'El tiempo es dinero' dijo una vez su padre. Y no se equivocaba, cada segundo que estamos quietos podríamos estar ganando un peso.


Bueno, pero volviendo a la verdadera problemática de este relato, ¿que haría el Señor Alvarez con tanto dinero y tan poco tiempo?. Seguramente lo primero que se aparece en sus simplonas cabezas es la posibilidad de que ese dinero se convierta en una herencia, claro. ¿Acaso no nos hace feliz la idea de brindar un futuro más saludable para nuestros seres queridos? Pero en esta última palabra yace la respuesta a la pregunta. Ser querido y querer es un trabajo mas que costoso. Ser querido y querer lleva tiempo, mucho tiempo, y para ello el Señor Alvarez debería haber sacrificado tanto dinero. ¿Quién dijo que el afecto, el cariño y el amor no tienen precio? Nuestro personaje no tendría ni un cuarto de su fortuna si hubiese dedicado su tiempo a ese tipo de prácticas.

Entonces ¿que es lo que empiezan a pensar de inmediato ?. Esta claro que la segunda salida mas coherente es hacer una donación, ayudar a alguien que realmente necesite el dinero. En este caso la respuesta no es tan clara. Es un tanto mas personal. ¿Cómo explicarles lo que pasa por la cabeza de este hombre? El piensa que sería bueno ayudar a otras personas, siempre y cuando uno siga con vida. ¿Que sentido tiene ayudar a este mundo si total uno va a dejar de existir?. Y aparece el típico pensamiento narcisista: ¿Y si todo esto es una creación mía?¿Si en realidad cuando muero todo se acaba, deja de existir?. Está claro que el Señor Alvarez no piensa con maldad, sino que quiere hacer realmente lo correcto. ¿De que serviría ayudar a alguien y no poder ver la felicidad en su rostro? Entiendo que este punto es discutible y no tan firme como el primero, pero creo que pueden comprender a donde quiere llegar este desesperado señor con esta idea. En este momento piensa fuertemente lo lindo que hubiese sido tener el tiempo para ayudar a los pobres en vida.

Es momento de una decisión. Los días son contados.
El Señor Alvarez hizo algo que nadie esperaba: gastó toda su fortuna de una sola vez. El Señor Alvarez compró tiempo. Mucho tiempo. Y como dijo su padre alguna vez ‘el tiempo es dinero’. Entonces respiró hondo y se sintió frustrado por todo el tiempo que había perdido pensando que hacer con su fortuna en los últimos momentos de su vida.
Enseguida se recuperó, agarró su maletín y partió hacia la oficina.

lunes, 26 de febrero de 2007

Acerca de lo mismo

Era un día horrible, de esos en que uno no quiere salirse de la cama. El Señor Presidente de los Estados Unidos despertó esa mañana y se dispuso a desayunar y leer algunos documentos de suma importancia que usualmente solía dejarle su vocero sobre la mesa del living. Por lo general no recibía demasiadas cartas, pero ese día había junto a su tasa de café un sobre de color verde que lo hizo sentir realmente ansioso. Antes de abrirlo llamo a su asistente para confirmar su procedencia. Sentía que algo raro ocurría con esa carta. Pero nadie supo decirle de donde es que había salido esa correspondencia, pues un sobre verde no puede pasar así como así y que nadie lo haya registrado previamente.
Nadie puso las manos sobre ese sobre hasta que llegaron los investigadores, quienes comprobaron cuidadosamente que esa carta no contenía nada que pudiera atentar contra la vida de presidente.
El mensaje estaba escrito sobre un papel que no parecía papel, con una tinta que no parecía tinta y en un idioma de signos que nadie conocía, pero llamaba sin dudas la atención de todos los presentes, tanto que se decidió comenzar una investigación para conocer los motivos de esa carta.
El departamento de investigación asigno un investigador especialmente para que se encargue de ese caso. Su nombre era Señor Alvarez y generalmente le encargaban tareas poco interesantes como en este caso.
Tres meses pasaron y nadie había podido descifrar cual era el significado de ese mensaje, ni quién lo había enviado. La duda incomodaba cada vez mas al presidente y a sus allegados. Lo cierto era que la carta generaba cierta ansiedad a todo aquel que la tuviera en sus manos. Lo estudiosos simplemente estaban hipnotizados por el misterio.
Por ese entonces el Señor Alvarez era más importante que el ministro de economía dentro de la casa blanca. Todos estaban desesperados por tener noticias de él y de la bendita carta.
Es un código! Gritó la señorita Santamaría, una investigadora caligráfica de nacionalidad italiana.
‘Según mis estudios el mensaje esta expresado en español. Si asignamos una letra a cada símbolo sabremos lo que dice . He descubierto que las 2 primeras palabras podrían ser ‘me comunico’.
Nada equivocada estaba la señorita Santamaría. EL misterio estaba a punto de resolverse.
Después de 4 meses de investigación, sólo quedaban unas horas para que la lectura completa del escrito se concrete. Mucha gente importante, incluyendo al Presidente y al Señor Alvarez, esperaban en la sala de visitas de la casa blanca que el trabajo de los investigadores llegue a su fin. En ningún momento nadie se planteaba que quizás el mensaje podría ser poco relevante, o simplemente una broma. Ese papel, esa tinta, sin duda existía algo revelador en todo ello.
Por fin salió la señorita Santamaría de ese cuarto para proceder a la lectura. La sala quedó en completo silencio.

La carta decía lo siguiente:

Me comunico con ustedes, humanos, luego de 2007 años de no tener ningún tipo de contacto con la tierra para informarles las nuevas medidas que he tomado desde el cielo y que afectarán considerablemente sus vidas.
Hasta ahora la entrada al paraíso tenía como único requisito el arrepentimiento de todos los pecados cometidos en vida. Así de simple fue hasta ahora entrar al cielo. Demasiado simple diría yo. Linyeras, desocupados y vagos, todos podían acceder a mi reino invocando tan solo dos palabras: estoy arrepentido.
Pero a partir de ahora las cosas cambian. Desde el primero de enero del año 1990 será requisito indispensable para acceder al reino de dios contar con la suma de U$S 100.000 (cien mil dólares) en cuenta bancaria o en efectivo.
Todos aquellos que no alcancen a esta suma de dinero tendrán que pasar la eternidad vagando por algún lugar del universo, que por cierto les comento que no es nada placentero.
Algunos podrán decir que esto es injusto, pues yo digo que lo lamento.
Los fondos recaudados serán utilizados para financiar los proyectos del Cielo, que por cierto, no se concretan mágicamente si es que eso pensaban.
Para el momento en el cual descifren esta carta muchas almas habrán sido rechazadas, pero les recomiendo que en cuanto lo hagan, informen a la sociedad de las nuevas condiciones impuestas desde el cielo para alcanzar la felicidad eterna y vivir junto a su dios, padre, protector, que perdona y libra a todos del mal, por un precio más que razonable.

Atte. dios

Entrevista con un papiro

Quiero hablar de papiros. Voy a hablar de papiros y sin pelos en la lengua. Porque todo el mundo anda preguntandose y gritando un montón de cosas acerca de ellos sin siquiera haberse detenido un momento a verlos, a charlarles, a escuchar lo que tienen para decir.

(A continuación 'Entrevista con un papiro')


-Digame ¿cómo se siente?
- Usted sabe, como todos los de mi nivel, llenos de rabia! Es que la vida no puede ser más injusta. Mirelos, sonrientes, bañados de sol, con sus brotes sedosos, que solo miran hacia abajo para hacer alarde de todo aquello que tienen. Y nosotros aquí, enterrados en la oscuridad de sus sombras , mendigando unos centímetros de aire para poder salirnos de este pozo. Que le puedo decir Señor Alvarez, usted no lo entendería.
-Claro que sí, lo que usted quiere decirme es que odia a los peces gordos, a los que están arriba, a los que manejan los hilos. Ellos han acumulado tanto poder que ustedes ahora no pueden hacer mas que vivir bajo sus sombras.
-Y no solo eso. Pues no sólo nos privan del sol, también tenemos que andar lidiando con esos insectos, que vaya a saber dios su nombre, que sólo atacan a nuestro nivel, poque su pereza no les permite llegar hasta arriba. Desfilan por aqui dejando su pegote por doquier y debilitan a nuestros hermanos, dejandolos a veces incapaces de nada. Esto es terrible. Pero por suerte estamos esperanzados. Y tanta ira no puede ser controlada, la lucha es larga, pero conocemos el final. Nosotros, los jóvenes, algún día cambiaremos el destino de esta lucha y llegaremos al sol.
- ¿A si?¿Y que pasará luego?
-Luego seremos fuertes y bellos, y podremos ver al resto de los habitantes del jardín, y de vez en cuando recordaremos a los que ahora están arriba para sentirnos recomfortados de haberlos podido vencer, y miraremos hacia abajo para reirnos de los tontos que no ven la luz.
- Creo que no necesito más. Gracias por su tiempo.
- No hay porque.

(Fin de 'Entrevista con un papiro')


Los papiros pequeños tienen una carrera ambiciosa para salir de la sombra de los papiros adultos . Una vez que llegan arriba tienen sol y agua sin límites. A los pocos días mueren por esa misma causa.

Esta es una historia de papiros, quiero que quede bien claro. Podria darse el caso de que alguien no supiera exactamente a que clase de planta ciperácea hace referencia el relato.
Les recomiendo busquen fotos y hasta quizá seria bueno tengan la posibilidad de acercarse a uno de ellos para conocerlos mejor.

Y... ¿de qué me está hablando señorita ?. Solo quiero decirle que sería capaz de cualquier cosa por conseguir este empleo. Aja, interesante. Cualquier cosa... Si Señor Alvarez sólo digame que es lo que quiere que haga para que usted me de este empleo. Quizá usted podría acercarse y ... no se, usted sabe. Claro. Y para que querría tanto dinero una muchacha tan hermosa como usted. Digo, podría usted conseguirse un hombre adinerado que la mantenga. Sí, podría. Pero no es así como lo veo yo. Siempre he soñado con ser ejecutiva de una gran compañía como la suya, le aseguro que soy muy ambiciosa, no se va a arrepentir de contratarme. No , ya veo que no. Y le revelo señorita que usted no se va a arrepentir del camino que está por comenzar. Yo a su edad soñaba con andar vagando por el mundo, ganandome la vida con algún supuesto talento que creía tener y en algún momento me dí cuenta de que ello no llevaría a ninguna parte. Y fue así como me embarque, gracias a la ayuda de un hermano, en este buque de lujo que realmente me ha hecho una persona felíz y sobretodo me ha convertido en un hombre honesto. Y eso no me lo regaló nadie, me lo gané yo mismo, con cada gota de sudor que cayó sobre el suelo de esta oficina.
Entonces, ¿el puesto es mío?